viernes, 3 de septiembre de 2010

Diario de una adolescente apasionada.

18 de junio. ¡Qué noche! Tan desigual. Se ha notado que era especial. Además he conocido a un chico... De Manises, juraría que no lo he visto nunca. Es normal, va con ese grupo... Esos mayores/conocidos/intocables. Pero no importa, por lo menos me ha sacado mi ron-cola, me sirve. Ha acabado bien la noche desastrosa.
24 de junio. ¡San Juan! Impresionante, esa es la palabra, nada más. Todo gira y gira. Son las siete de la mañana, voy a dormir. Y ahora llega su sms, mañana tendré que dar explicaciones y romper uno o dos corazones.
4 de julio. Una descripción de él serían miles de casualidades. Sin saber como, he acabado quedando con él. ¿Ahora que se supone que tengo que hacer? Yo, con un antimpresionable. Allá voy, son las siete y media. No dejo de comerme las uñas.
5 de julio. Ni la más remota idea. ¿De donde ha salido? Perdone, señorita podría traerme el quitaesmalte a ver si puedo borrar un poco esta sonrisa de tonta que ha pintado mi cara. Ayer salió bien, fue simple, como a mi me gusta. Como un par de refrescos y unas patatas para llevar. Hoy, en cambio, ha sido mucho más distinto. Yo lo llamaría... Locura estacionaria. A parte de que esto sólo podría ocurrir en verano ( el sol afecta desastrosamente a mi cabeza), no se podían perder más cosas a parte de la vergüenza, la ropa, el metro, el tranvia, el norte... Siendo como es él, lo entiendo. En dos días que he estado con él me he olvidado de mirar la hora cada cinco minutos. Yo, siempre atada al tiempo. Apostaría a que no va a olvidar este día ni aunque se lo propusiera. Sí, esa sería mi respuesta, es una locura por amor. No me voy a lavar la pierna por unos días, es especial. Me siento afortunada y envidiada por la calle, me encanta. Él, sin palabras, me atrae demasiado su punto de locura. Y para sus locuras yo soy la mezcla perfecta. Con él no hay nada imposible, nada.
18 de julio. ¿Hoy es domingo? Bff, ya están a punto de acabarse las fiestas. Pero lo que no me creo es lo de anoche... Yo tenía tan clara mi respuesta... Pero el alcohol te hace perder el control. Y... ¡My mum! Parecía como en las películas, quiero que me quieras, y tras discutir, discutir y discutir, ocurrió... Que fuerte, no me lo creo aún. Hace un mes que lo conozco, un día mágico. Tendría que plantearme que tienen los días 18, que son tan inesperadamente especiales. ¡Qué viva el Ron-Cola!
2 de agosto. ¿Estoy flotando?¿Esto es verdad?No me desperteís, por favor. Sin complicaciones, como en un abrir y cerrar de ojos se ha plantado en el lugar más remoto. Allí estaba, y yo con él. Es increíble, realmente me ha dejado boquiabierta.
3 de agosto. No, no, no. El día menos pensado. Esta vez, si me pilló sin cartas, no he sabido que decir, ni como actuar, ni a donde ir... Ridícula. Espero que no se haya notado. Se ha vuelto a plantar delante de mi puerta, en el kilómetro 34, donde sólo quedan restos de noches de verano. Pero es que me encanta, él, sólo puede ser el culpable de hacerme sentir así, en el séptimo cielo.

[...]Next.

2 comentarios:

  1. tu nunca eres ridícula honey..

    TE QUIERO PEQUEÑA MISS SUNSHINE!!

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