
VALES MUCHO,
PIENSA EN TI.



[...] "Mi preciosa cabezota". No, no se entiende. No se puede entender. ¿Qué ha pasado?¿Cómo es que ya no está? ¿Cómo puede estar con otro? De algo está seguro: "No podrá amarla como yo la amaba, no podrá adorarla de esa manera, no sabrá apreciar todos sus dulces movimientos, esos gestos de su rostro". Es como si sólo a él se le hubiera concedido ver, conocer el aunténtico sabor de sus besos, el color real de sus ojos. "Jamás ningún hombre podrá ver lo que yo he visto. Y él menos que ninguno". Él no se divertirá con sus dulces caprichos. Él tampoco amará sus pequeñas manos, sus uñas mordidas, sus pies gordezuelos, ese pequeño lunar escondido... Tal vez lo verá, sí, pero no será capaz de apreciarlo, por lo menos no como él amaba todo lo que fuera parte de ella. [...]